Llevamos más de un año operando el soporte por chat de dos neotelcos españolas. Dos productos que no se parecen en nada y el mismo reparto del trabajo: Sumgrey AI se queda con el día a día y el equipo, con lo que de verdad merece una persona.
Mismo sistema debajo, mismo reparto del trabajo. El producto y el público, cada uno el suyo.
Sumgrey AI lleva el canal completo y resuelve el día a día: accesos, tarifas, promociones, cambios de datos e incidencias de servicio. El equipo humano se reserva dos cosas —facturación y bajas—, que son justo aquellas en las que el cliente se juega dinero o se va. Al quitarles el resto de encima, esas dos reciben la atención que merecen.
Otro producto y otro público: eSIM a nivel europeo y conectividad para estudiantes que vienen a cursar en España. Altas rápidas, muchas dudas de configuración y una estacionalidad que sigue al calendario académico. El mismo sistema debajo, con su propio conocimiento y sus propios procedimientos detrás.
Cuatro meses de la operación de WhatsApp, de junio a septiembre de 2026. Cada conversación cuenta una sola vez: o la cerró Sumgrey AI de principio a fin, o hubo una persona dentro en algún momento.
Seis de cada diez conversaciones no llegan a tocar a una persona. Las otras cuatro llegan con el hilo leído y el motivo ya clasificado.
Las catorce categorías con las que entra el chat en las dos operaciones, agrupadas por lo que piden. Baja de servicio y facturación pendiente van siempre a una persona: son las dos que se atienden aparte y con tiempo.
Más de un año operando las dos, con control sobre lo que entra, lo que se resuelve solo y lo que tiene que ver una persona. Lo que está montado aquí se replica: cambian el conocimiento y los procedimientos, no la forma de trabajar.
Cifras de la operación de WhatsApp entre junio y septiembre de 2026. Las categorías son las de las dos operaciones.
Una conversación directa sobre tu volumen, tus canales y por dónde conviene empezar. Sin propuesta genérica.