Las de verdad, con la respuesta que damos en una reunión.
No se le deja improvisar: trabaja con tus instrucciones, tu documentación y tus procedimientos, y traspasa a una persona en cuanto detecta enfado, insistencia o una petición explícita. Nunca cuelga.
Los datos salen de tu documentación y se citan. Lo que no está escrito, no lo afirma: pregunta o traspasa.
Se conecta a tu operador y a tu numeración. Si prefieres conservar tu centralita, empezamos por los canales escritos y la calidad de llamadas, y la voz entra después.
Mejor. No queremos sustituirlo: queremos que tus agentes trabajen dentro de él.
Hay despliegue dedicado. Cuéntanos el requisito concreto y te decimos qué parte se puede ejecutar dentro de tu entorno.
La IA aquí no sustituye posiciones: absorbe el repetitivo y devuelve el tiempo a lo que sí necesita a una persona. La supervisión sigue siendo humana y todo queda registrado.
Primera versión en producción en 3-6 semanas. Empezamos por un servicio, no por toda la operación.
Se empieza acotado y medido: un número, una cola o un canal, con las cifras delante desde el primer día.
Plan cerrado por plazas y módulos, con límites explícitos. Sin consumo sorpresa.
Castellano, catalán, gallego, euskera, inglés, portugués, francés, alemán, italiano, neerlandés, polaco, rumano, ruso, ucraniano y más. El mismo agente atiende en varios: no hay que duplicarlo por idioma.
Una conversación directa sobre tu volumen, tus canales y por dónde conviene empezar. Sin propuesta genérica.